Familia Tinkus

Se recuerda que la Despedida de Pueblo se efectuará en el Colegio John Kennedy, este sábado 23 de agosto.

Hora de citación: 14:30hrs.
Bailarines Antiguos, Traje de Presentación Completo, Mujeres Moña María con cinta de Color verde loro. Auquis con Montera y Sombrero Tradicional.
Bailarines Nuevos, Traje de Presentación, Sin: Gorro, Montera, Chullas, solamente Chuspa. Mujeres Moña María.

Se deja además para su conocimiento la Programación Tinkus Ayquina 2014, y Programación y Reglamento de la Central 2014.

 

progamacion

 

 

Atte.
La Directiva.

 
tinku


 
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El Fervor de la Gran Familia Promesante Imprimir E-Mail
Escrito por Administrator   
lunes, 28 de abril de 2008

 EL FERVOR DE LA GRAN FAMILIA PROMESANTE

fervor

Mediodía, septiembre 8, el sol parece quemar hasta el último átomo de la tierra del poblado de Ayquina, sobre ella, danzan en un culto frenético y lleno de energía, cientos de fieles pertenecientes a los bailes promesantes. El calor, el clima y la gran exigencia al cuerpo, parecen no importar, hay que celebrar a "la chinita" y eso es lo que vale.

El antiguo caporal, Juan Vergara, sabía que no podía asistir este año a la fiesta, estaba con problemas de salud, lo sabía, pero su fe se anteponía a todo... Su corazón no resistió y cayó desvanecido. Mientras su cuerpo era trasladado al Hospital de Calama, a sus espaldas la Fiesta de Ayquina seguía. Pocos pudieron acompañarlo, cuando Vergara dio la vida por su baile, por su creencia.

Los visitantes que llegan hasta el pueblo altiplánico se abren camino entre la muchedumbre, sin dejar de sorprenderse ante el despliegue desarrollado por estos bailes religiosos. Se fotografían junto a los enmascarados de coloridos trajes, sin saber quien es la persona que está detrás de la máscara. Sin saber qué lo lleva a participar en tan esforzada demostración de fe, ¿cómo se organizan para cumplir con el deber de bailar en diferentes celebraciones de pueblos lejanos o ciudades de otras regiones? ¿quiénes son las personas que están detrás de las máscaras?

Origen y organización

Uno de los bailes más antiguos de la ciudad, es el de "Los Chinos", que nació en junio de 1936. Sus indumentarias con aires asiáticos lo hacen muy particular.

Ensayos en el patio de una casa en el sector poniente fueron el primer paso para desarrollar seriamente las danzas que habían bajado desde la Primera Región y que desde las alturas se trasladaba a centros urbanos, pero a pesar de tomarse este hecho como un inicio de las organizaciones de bailes religiosos en Calama, es sólo la parte culmine de una historia iniciada mucho más atrás en el tiempo.

Muchos dicen que los bailes de carácter ritual existían desde siempre en los pueblos altiplánicos, incluso antes que se fusionara la cultura indígena con la hispánica.

Las danzas de idolatría o conexión con lo divino, estaban ya interiorizadas en las etnias andinas, luego que la influencia Incaica las ingresara a estas tierras, pero como entes organizados -tal como los conocemos ahora-, según los antecedentes recabados sería recién a principios del siglo pasado cuando en nuestra zona, los bailes pasan desde lo folclórico de los pueblos originarios a la estructura de las urbes con un sólido sentido religioso y organizado.

Desde los 30

En la década del 30, "los chinos" toman fuerza y son recurrentes los ensayos con mucha gente como observante, que luego terminaba de integrarse a sus filas. Es entonces cuando marcan fuertemente a las cofradías que vendrían posteriormente, en lo coreográfico, vestimentas, organización e incluso en el nombre, ya que todos ellos serían llamados "chinos" por el común de las personas, aunque su nombre fuera otro.

En América Hispana, la danza ligada al culto precolombino tenía una muy honda raíz entre las culturas de estas tierras. Con la primera evangelización, se impuso la aceptación de las expresiones propias, siendo acogidas, reguladas y estimuladas por los misioneros y doctrineros.

En Chile y el resto de Sudamérica, los misioneros, fueron acogiendo y fomentando las danzas religiosas entre los nativos.

Así, la doctrina cristiana va siendo recibida por el canto y la danza, teniendo dos puntos de origen. Para unos, los primeros bailes de este tipo toman consistencia en la Cuarta Región, específicamente en Andacollo, durante la Colonia, para otros, situación similar se vivía en la Primera Región, lugares desde donde se expande y se funde con las tradiciones de otros pueblos.

La Iglesia del siglo XVI no buscó suprimir estas expresiones, sino que veló por eliminar lo idolátrico de las permanentes prácticas de los antiguos ritos. Se impuso, entonces, en la pastoral de la Iglesia Colonial la práctica de extirpación de idolatrías, buscando por medios represivos evangelizar a los indígenas.

La danza se mantuvo vigente a pesar de todas las dificultades que experimentó. Los indígenas las "españolizan" para evitar desaparecer. Así las danzas de ángeles, diablos o luchas simbólicas, propias de autosacramentales hispanos, servirán de sustento a las danzas nativas, sin perder su propia identidad.

Poco a poco, se van ligando fuertemente a las festividades religiosas, distinguiéndose las danzas de celebración de fiestas civiles. Las familias y amigos se van juntando para determinar el tipo de expresión que utilizarán para demostrar su fe, buscarán en un debate íntimo el concepto del grupo, que posteriormente, por regla debe ser mínimo de 30 personas.

Es así como empiezan a surgir más bailes y cada vez más numerosos. Vendrían luego "Los chunchos", "Diabladas", "Guajiros", "Cosacos", "Aguatiris", "Toreros", "Cuyacas", "Mexicanos", "Reyes Morenos", "Sambo Saya", "Unión Morenada", "Salteño", "Gaucho", "Peregrinos", "Legionarios", "Osada Devotos", "Pirata Cristo Rey", "Tinkus", "Toba", "Baqueros", "Zorros Morenos", entre el sinfín de bailes, que fueron engrosando las grandes procesiones de las fiestas religiosas de la zona y regiones cercanas, para demostrar lo que ellos llaman "fe profunda y devoción".

Aquí puede encontrarse la base de la diferenciación de la danza religiosa y profana, argumento que a las 44 cofradías locales, asociadas a la Central de Caporales, una de las organizaciones de bailes religiosos más grande de la provincia, les interesa mucho recalcar.

Reglas internas

En la Central de Caporales, nos insisten en que los bailes religiosos son hermandades cristianas cuyos miembros utilizan, de manera tradicional y con sentido de oración, expresiones de arte ritual, dirigidas hacia María la Madre de Jesús, hacia el Niño Dios, santos y patronos, que no deben confundirse con grupos folclóricos, que quizá tienen atuendos y coreografías similares, pero distan mucho del sentido profundo que mueve a las cofradías. Es el sentido del rito religioso popular, el que logra una conexión íntima y diferente, algo que va más allá del baile, explican.

Así lo confirma Roberto González, quien pertenece a la comisión de disciplina de la central, "hay que destacar que aquí existen reglas que todos deben respetar. Nos preocupamos de cada detalle, de la ropa de las mujeres, que las polleras no sean muy cortas, que las mujeres usen bombachas, que no exista un maquillaje exagerado, que lo varones también cumplan con normas de conductas, que los caporales o líderes asistan a cada una de las reuniones en el día y hora indicados".

Agregando que "los grupos que no cumplen con estas disposiciones son sancionados, ya que de junio a junio se cumple un ciclo y allí se evalúa cada una de las fallas. La directiva en su conjunto aplica el reglamento y las sanciones pertinentes, que entre otras cosas, determinará el turno en que le tocará bailar en la fiesta (en este caso Ayquina)".

Cabe destacar, que cada agrupación tiene reglas parecidas, pero no iguales, junto con la "Central de Caporales", donde la mayoría de los bailes participa sólo de la fiesta Ayquina y procesiones locales.

Existe además, la Agrupación "María del Desierto", constituida por más de 20 bailes que asisten cada año a la fiesta de La Tirana en la Primera Región, los Cosca que concurren al santuario de Ollagüe, Asociación Toconce que reúne a grupos que son promesantes de la celebración de ese poblado y, finalmente, están los bailes de nacimiento, que son más pequeños y adoran la imagen del Niño Dios, que recorre las casas de toda la ciudad, transformándolas en verdaderos santuarios por algunos días.

Tradición familiar

La señora Otilia Vielma lleva 31 años participando en "La Gran Diablada Calameña", dice con voz emocionada, que ésta es su vida y que sus hijas Elizabeth y Angélica crecieron junto a la misma tradición. Hoy ya tiene cuatro nietos, que está segura, también se acercarán a participar del baile promesante.

Otilia, actualmente, divide el tiempo entre sus labores de "camarera de la Virgen de Guadalupe" y sus tareas en un hogar de atención a ancianos.

"Las camareras" son quienes se preocupan de que todo esté bien con la Virgen, las flores frescas, los vestidos impecables, la corona bien puesta, una labor que asegura le encanta por que está en contacto con la Madre de Dios.

"Esta es una réplica de la imagen de Ayquina, yo al principio era pura Virgen, pero aquí he aprendido que ella es solamente la que intercede frente a Jesús y Gracias a ella llegué a El".

Otilia, pasó un momento muy difícil en su vida, cuando le dijeron que su nieta tenía leucemia, "esa vez le pedí mucho a la Virgen y en la fiesta di el máximo, yo estaba desecha por dentro, pero sabía que la Virgen me ayudaría. Cuando regresamos le habían hecho otros exámenes sanguíneos y no tenía nada", por lo que recalca que, "si uno pide con una verdadera fe, Dios y la Virgen estarán siempre para apoyar".

Roberto González, cada vez que esperaba el bus para ir al trabajo miraba los ensayos de la "Diablada Hermanos del Norte", hasta que un día se animó a participar. E quería un trabajo estable y la noticia llegó, estaba en Codelco luego de pasar varias penurias como auxiliar de buses... prometió bailar siempre.

Allí conoció a Guadalupe Díaz. En la fiesta de Ayquina del año 90 Roberto empezó a bailar y le pidió "pololeo" a Guadalupe, en febrero del año siguiente ya estaban casados. Actualmente, la pareja que participa activamente en su agrupación tiene tres hijos: Daniel de 12, Gerardo de 9 y Víctor de 5, todos bailan en la diablada.

Roberto, en estos momentos, sufre de artrosis y tiene prohibido seguir en la actividad, sin embargo, insiste que "cuando bailas no te duele nada, sólo quieres dar lo mejor, te sientes pleno haciéndolo, aunque después las rodillas se hinchan demasiado y cuando pasa toda la energía de la fiesta aparecen los dolores, pero cuando estás bailando en Ayquina no sientes nada", asegura el promesante.

Al momento de realizar este reportaje, los bailes estaban preparando su presentación de mañana, en donde se celebra la Inmaculada Concepción, un tiempo de harta actividad, ya que también se preparan las fiestas de final de año para los hijos de los promesantes y para los más necesitados de la ciudad.

Todos los caporales o líderes asisten sagradamente para participar, entre otras cosas, en la comisión de solidaridad que reúne alimentos para algún miembro que esté pasando un mal momento, al departamento de catequesis que entrega los sacramentos.

Luego de esta fiesta, algunos se prepararán para viajar el 24 de diciembre a Andacollo y otros en febrero a "La Candelaria" en la Tercera Región.

Durante la semana se harán misas, se bautizarán niños y otros se casarán en la sede de calle Vicuña Mackena. La gran familia promesante sigue creciendo y heredando sus creencias a la nuevas generaciones.

 

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